Bioplásticos

Bioplásticos

Ya hemos comentado la importancia de la biodegrabilidad, pues ella permite que no se acumule basura y los elementos que forman parte del residuo vuelven a integrarse al ciclo natural de la madre tierra.

Hoy seguiremos ampliando el tema haciendo referencia a los avances que se han logrado sobre la elaboración de Bioplásticos.

Un bioplástico es un tipo de plástico derivado de productos vegetales, tales como el aceite de soja, el maíz o la fécula de papa. A diferencia de los plásticos convencionales que son derivados del petróleo, el cual les da su carácter de resistencia a la degradación.

Un tipo de bioplástico son los polihidroxialcanoatos (PHAs), son una clase de poliésteres bacterianos que se generan a partir de monómeros de hidroxiácidos y que se almacenan durante un crecimiento desequilibrado en el que hay un exceso de fuente de carbono y el crecimiento está limitado por otro nutriente, como por ejemplo el nitrógeno.

Los PHAs se producen mediante la fermentación de bacterias y se obtienen después por extracción. Estas bacterias los producen a partir de sustratos orgánicos, como carbohidratos (glucosa, sacarosa), aceites, alcoholes, ácidos orgánicos, hidrocarburos. Por ejemplo el PHB, primer PHA descubierto, se puede obtener gracias a la bacteria Alcaligenes eutrophus.

Los bioplásticos, además de ser biodegradables, colaboran en la disminución de la contaminación, gracias a que la fabricación de una tonelada de bioplástico emite entre 1 y 3 toneladas menos de dióxido de carbono que la elaboración de una tonelada de plástico derivado del petróleo.

La producción es relativamente limitada y el precio aún no es competitivo. Pero esto puede cambiar rápidamente, teniendo en cuenta la escalada de precios del petróleo y los últimos desarrollos en el campo de los plásticos vegetales, que hacen que sus características de dureza y resistencia al calor se acerquen, cada vez más, a las del polietileno tradicional.

Uno de los principales retos de estos componentes es la cruz de la moneda de una de sus virtudes: son demasiado biodegradables, comenzando a deshacerse los polímeros en relativamente poco tiempo, por lo cual no son una buena opción cuando se necesita que los productos sean durables.

Cabe aclarar que hay bioplásticos no biodegradables, por eso es importante informarse antes de consumirlos, y no comprarlos simplemente porque tengan el rótulo de Bioplásticos,