La historia de Julia y Luna

La historia de Julia y Luna

Julia es una persona que hizo un acto heroico viviendo en un árbol de madera rojiza sólo para hacer un llamado de atención sobre el peligro en el que se encontraban los bosques. Esta chica que estuvo 738 días compartiendo su vida con Luna, la secuoya milenaria, se llama Julia Butterfly Hill.

La prensa estadounidense, y también la mundial, tuvieron que escuchar su protesta y así Julia se convirtió en una referente del movimiento ecologista, aún sin habérselo propuesto.

Vivió en una superficie de 2,50 x 2,50 metros que pendía a la altura de un décimo quinto piso, soportando las fuertes ráfagas de viento que mecieron las ramas producto de la Corriente del Niño y las nevadas tupidas de los inviernos.

Cuando bajó nuevamente al mundo, su misión por difundir un mensaje de conciencia ambiental recién había empezado. Desde entonces ha dado conferencias y charlas a audiencias de todos los tamaños y en todas las latitudes. Ha escrito “El legado de Luna” –que fue bestseller y está traducido a 11 idiomas-. También publicó su manual ecológico “Uno hace la diferencia”.

Algunas expresiones de Julia…

  • “No importa las diferentes creencias que tengamos, todos sabemos que vivimos en un mundo lleno de problemas. Sin embargo, el mayor problema es que la mayoría de nosotros no se da cuenta que también vivimos en un mundo lleno de soluciones”.
  • “Cada uno debe entender que es más poderoso de lo que puede imaginar, que cada pensamiento, palabra y acción que tenga marca una diferencia; y que vivir con compromiso y visión, en función del mundo y nuestra familia planetaria, no sólo hace la diferencia sino que también crea una vida más alegre y placentera”.
  • “Veo más y más personas “despertando” y viendo cómo sus decisiones, sus acciones, sus vidas en sí, crean una gran diferencia en el mundo. Al mismo tiempo, continúo viendo muchas personas con su mentalidad y su corazón cerrados. Lo que sé efectivamente es que no podemos controlar el mundo, no podemos forzar los resultados que deseamos ver. Todo lo que podemos hacer es mirar nuestras propias vidas y preguntarnos cómo podemos lograr hacer de la mejor manera esa diferencia positiva en nuestras vidas cotidianas y cómo aportar al movimiento global por el cambio”.
  • “Los gobiernos están corrompidos por el poder y el dinero. No creo en esperar que hagan lo correcto. Siento que cuanto más cambiemos nuestros hábitos y tomemos acciones directas, los gobiernos y corporaciones se verán obligados a cambiar su conducta”.
  • “La mayor solución que tenemos para todos nuestros problemas ambientales es mirar la Enfermedad de la Desconexión que hay en nuestros corazones y mentes. Cuando estamos desconectados del planeta, podemos ensuciarlo y destruirlo, y hacer esto sin darnos cuenta que nos lo estamos haciendo a nosotros mismos y a las generaciones futuras. La solución para cada problema es, primero, mirarnos a nosotros mismos y empezar a sanar esa enfermedad de desconexión que hay dentro nuestro. Luego, hay que desparramar este mismo trabajo hacia fuera, hacia los demás”.

 

Desde adentro, luego hacia afuera. Esa es la verdadera manera de hacer la diferencia.