Mantengamos el equilibrio

En la naturaleza siempre prima un equilibrio dinámico entre los seres vivos que comparten un espacio. Cuando este equilibrio es disturbado de alguna manera ciertas especies empiezan a dominar demasiado y otras tienden a desaparecer.

El hombre suele ser un gran disturbador de ambientes, provocando continuos desequilibrios que luego él sufre en forma directa o indirecta. Estos desequilibrios generan sobrepoblación de ciertos insectos, que se convierten en plagas generando daños en cultivos y jardines.

Es recomendable no generar disturbios en los ambientes naturales y tratar de sacarles el mayor provecho con el menor impacto posible. Y esto se logra respetando a los seres vivos que habitan el lugar. Habitantes que, generación tras generación, han vivido ahí por mucho tiempo  antes de que nosotros llegáramos para explotarlo.

Cuando aparecen plagas el hombre busca alguna manera de combatirlas para que no causen daños. Por lo general, el hombre intenta eliminar por completo a la población de insectos considerados plagas, no llega a lograrlo, lo que es bueno en cierta medida.

Exterminar una especie, por más que sea considerada plaga, no es conveniente, ya que todas las especies cumplen un rol en la naturaleza y su desaparición acentuaría los problemas ambientales.

Los insecticidas sintéticos son el medio más utilizado para controlar las plagas. Estos contienen variadas drogas, tienen diferentes formas de acción, algunos son de amplio espectro y otros muy específicos. El mercado abastece muy bien a quien anda en busca de controlar el ataque de una plaga.

La agroecología propone mantener un equilibrio dinámico, es decir mantener los insectos que pueden causar daños en niveles poblacionales bajos, evitando que se conviertan en plagas. Esto se logra favoreciendo la presencia de insectos que se alimentan de ellas. Muchas veces llegar a este punto se hace difícil, sobre todo en aquellos ambientes donde existió algún tipo de disturbio.

Reconociendo que no siempre los enemigos naturales logran mantener bajos los niveles de plagas, la agroecología refuerza el control con el uso de insecticidas de origen orgánico o caseros. De esta manera lograr mantener a raya las plagas, hasta que los enemigos naturales aumenten y no haya necesidad de aplicar ningún tipo de insecticidas.

Se pueden encontrar muchas recetas caseras para controlar insectos dañinos, a base de tabaco, ajo, ortigas, cebolla, aromáticas, minerales y otros, que logran frenar a las plagas. Lo positivo de esta alternativa es que no afectan al ambiente, ni la salud de los productores.

Incluso hoy hay laboratorios que fabrican insecticidas orgánicos o biológicos para ser usadas en grandes extensiones.

Por último se deja en claro que por más que sean caseros y orgánicos, estos tipos de insecticidas no dejan de ser un veneno, hay que manejarlos con cuidado para evitar intoxicaciones o dañar el medio ambiente si se abusa de ellos.