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Polinizadores

La unión del polen con el óvulo se lo denomina fecundación, luego se desarrolla el fruto y dentro de él están las semillas que darán vida a las futuras plantas hijas. Las plantas que poseen flores dependen de la fecundación para lograr producir semillas viables y dejar descendencia.

Existen plantas que poseen flores hermafroditas, es decir que tienen ambos sexos en una misma flor, pero hay otras que tienen flores masculinas y flores femeninas por separado, como es el caso del zapallo, el melón, la sandía, el pepino, etc. Para estas plantas, por tener los sexos distanciados, el proceso de fecundación es más complicado y por ello necesitan de los polinizadores, que se encargarán de llevar el polen hasta la flor femenina.

A los productores de fruta la presencia de polinizadores les garantiza una buena cosecha de fruta, tanto en cantidad como en calidad. Lo mismo sucede con la producción de girasol.

En las zonas donde se abusa de los químicos la cantidad de polinizadores disminuye drásticamente y estas desapariciones pueden hacer caer la producción en un alto porcentaje. Por ejemplo donde desaparecen las abejas la producción de semilla disminuye significativamente. Además del uso de químicos, afecta el cambio climático y la contaminación ambiental en general.

En la naturaleza hay gran cantidad de polinizadores:

  • Insectos: abejas, avispas, hormigas, moscas, mosquitos, mariposas, escarabajos, etc.;
  • Aves: dentro de ellas el colibrí;
  • Mamíferos: los murciélagos que actúan especialmente en regiones tropicales;
  • Reptiles: existe una especie de lagartija polinizadora

Entonces, ¿los animales van a las flores para ayudar a la fecundación de las plantas? La verdad… No. Las plantas recompensan con polen y néctar a los animales que las “ayudan” a transportar su polen hasta el estigma de la flor femenina. Es un acto donde todos salen ganando, el polinizador consigue alimento de buena calidad y las plantas logran dejar descendencia produciendo semillas.

“Si todos los insectos desaparecieran de la Tierra, en 50 años habría desaparecido toda forma de vida sobre ella… Si los seres humanos desaparecieran de la Tierra, en 50 años todas las demás formas de vida podrían florecer”

Jonas Salk (1914 – 1995)