Rotación de Cultivos

Rotación de Cultivos

Rotación de cultivos es el nombre que recibe una técnica empleada en la agricultura. Esta práctica consiste en alternar las plantas que se cultivan en un mismo lugar. La rotación de cultivos es una herramienta fundamental en el manejo integrado de recursos naturales.

La rotación consiste en ir alternando en ciclos los cultivos y mayormente suelen estar vinculados a las estaciones del año. Esto contribuye al control del avance de enfermedades y de plagas propias de cada cultivo. También apunta a minimizar el desgaste del suelo e incluso, cuando la técnica se desarrolla de manera eficiente, se reduce la aparición de malezas ya que el suelo se encuentra ocupado durante todo el año.

Por ejemplo: En una huerta es beneficioso alternar repollos y zanahorias. Esto permite reducir el riesgo de aparición de plagas y enfermedades: si en dicho terreno sólo se cultivaran repollos, terminarían apareciendo las plagas que atacan a estas plantas. Lo mismo sucedería si se plantaran únicamente zanahorias. En cambio, al alternar entre repollos y zanahorias, el control es más sencillo y no se requiere el uso de plaguicidas químicos. Los problemas de plagas disminuyen ya que no encuentran huéspedes de los cuales alimentarse y tienen dificultades para sobrevivir.

Para potenciar el suelo y reducir su desgaste es importante conocer las propiedades de las plantas para determinar cuál es el mejor ciclo a seguir en la rotación de cultivos. Se aprovecha mejor el abonado al utilizar plantas con necesidades nutritivas distintas y con sistemas radiculares diferentes. Además se debe contemplar adicionar nitrógeno al suelo; incluyendo leguminosas antes de cultivos que tengan alta demandas de nitrógeno, como así también hacer uso de plantas con raíces profundas para que consuman el exceso de nutrientes que se localizan en lo más profundo del suelo cultivado.

Al planificar rotaciones de cultivos se debe evitar que se sucedan plantas de tipo vegetativo diferente pero que pertenezcan a la misma familia botánica, por ejemplo: espinaca y remolacha que ambas son de la familia quenopodiáceas; apio y zanahoria que son umbelíferas; o la papa y el tomate, ya que ambas son solanáceas. Esta precaución se debe a que las plantas de igual familia requieren de los mismos nutrientes, por ende el primero de los sembrados extrae los nutrientes que necesita el que le sucede.

Esta práctica no es exclusiva de la horticultura o agricultura intensiva, también se debe aplicar en la agricultura extensiva. Actualmente el suelo de nuestro país sufre un monocultivo de soja y maíz que exige el uso excesivo de agroquímicos para mantener las enfermedades, las plagas y las malezas en niveles bajos. Como también el uso de fertilizantes a granel.

Es necesario volver a la rotación de cultivos agrícolas y además introducir en la rotación las pasturas a base de alfalfa asociadas con gramíneas, dichas pasturas mejora la estructura y la fertilidad de los suelos. También sería beneficioso para el sistema enfocarse en alternar la producción agrícola con la producción ganadera.