El verano y el vestuario

Cuando llega el verano, se acaba el sastre y ¡comienza el desastre!….

En verano, el calor no perdona. Por eso la elección del guardarropa, y especialmente las texturas, pasan a ser prioridad. Serán las fibras naturales livianas, como el lino y el algodón las elegidas durante esta época. Las prendas deben ser tan holgadas como se pueda y no demasiado cortas, de modo de lograr el mismo efecto que tienen las túnicas en los habitantes del desierto.

Estas telas suelen ser transparentes,  por eso es necesario llevarlas con musculosas o tops que no ajusten demasiado.

Se debe evitar las prendas ajustadas  en las zonas de las axilas, la espalda y el busto, ya que el resultado inmediato será  la aureola de sudor.  En ese caso, será un abrigo liviano de mangas tres cuartos el encargado de disimularla.

Los colores en verano son también motivo de reflexión. Hay que considerar que algunos dejan ver más que otros la transpiración, por ejemplo el gris, que acentúa el efecto de la humedad de la tela. Los colores pasteles, el celeste hielo, los vainillas, los rosas Dior, disimulan bastante bien.

El desodorante es también un gran protagonista en estos tiempos. Habrá que tomar el tiempo necesario para descubrir cuál es el tipo adecuado  para cada piel.

En el ámbito laboral, se aconseja el uso de vestidos cruzados, vestidos chemise, faldas portafolios, pantalones amplios de géneros frescos, trajes de lino o gabardina liviana. Es preferible una arruga elegante que estar completamente mojadas.

En cuanto al calzado, si bien siempre se busca la comodidad, no podemos perder la elegancia por  el uso de las ojotas, que se limitan a los lugares de veraneo. Si se llevan los dedos al aire, las uñas deben estar sí o sí pintadas.

Tips para llevar en la cartera esos días calurosos:

  • Lentes de sol
  • Maquillaje ultra liviano
  • Agua termal
  • Pañuelos descartables
  • Desodorante y perfume