Soñar con buenas noches

Lograr un buen descanso durante la noche es fundamental para tener un buen día. Además de la cantidad, la calidad del sueño es un factor crítico para despertar de buen humor y mantener alejados los innumerables problemas físicos y emocionales que se derivan de un mal dormir.

Claves y secretos para conseguir “dulces sueños”

La noche está hecha para dormir…Una frase conocida que encierra un mundo de verdades. El dormir bien y levantarse descansados es fundamental para tener una buena jornada, aunque no se trata solamente de dormir la cantidad de horas que se aconseja. Factores como tener una cama adecuada, mantener hábitos saludables y darle al sueño el lugar que merece, son también de suma importancia. Por el contrario, los problemas que pueden ocasionarse por un mal sueño son, entre otros, falta de concentración, falta de memoria, problemas de columna, insomnio, bajo rendimiento, ansiedad o irritabilidad. A estos hay que sumar problemas emocionales, físicos o stress, todas posibles consecuencias de una mala calidad de sueño. Dormir, en otras palabras, es un placer, pero también es salud.

Opciones y consejos

Tener un colchón firme y una buena almohada es un primer paso fundamental para asegurarnos un buen descanso, ya que muchas veces el problema no está en nuestro cuerpo ni en nuestra mente sino allí, en la cama. La buena postura corporal es otra de las claves, siendo la más correcta boca arriba, ya que así la columna se mantiene derecha.

El ambiente más adecuado para conciliar el sueño es siempre un lugar fresco, ventilado, oscuro y con el mayor silencio posible. Otro de los consejos que brindan los especialistas es no usar la cama para mirar televisión o leer, si esto nos distrae o “atrapa”, haciendo que tardemos más en dormirnos.

Hábitos recomendables

Hay muchos: entre ellos, bajar las luces entre las 7 u 8 de la tarde para aclimatarnos, o tomar una ducha caliente antes de ir a la cama. No consumir café o dulces por la noche, y perfumar la almohada (ya que algunos aromas, como el de la lavanda o la mirra “atraen” el sueño).

Acostarse y levantarse siempre a la misma hora, así como tener una rutina antes de dormir, puede ayudar, porque le “comunicamos” al cuerpo que está próximo a dormir y lo vamos relajando para el descanso. Tratar de no dormir demasiado durante el día también es clave, ya que de hacerlo se restan horas de sueño para la noche. Por último, aunque no siempre es fácil, es bueno resolver los problemas y abandonar las preocupaciones antes de acostarse. Dejar que el momento de dormir sea solo para eso.

Si a pesar de todo esto, no se puede lograr el descanso, es muy importante consultar al médico. Y aprender que dormir no es solo cerrar los ojos y pasar la noche, sino que es darle al cuerpo la relajación que merece, y es cuidarnos y prepararnos para tener un buen día. Nada menos.